Santa Cruz de
Lorica, se localiza en el curso bajo del río Sinú, aquí he nacido, mis primeras
exploraciones las he realizado en sus calles del barrio Kennedy, sobrevivir en
la jungla de sus calles destapadas fue cosa de todos los días.
Fuente de fotografía: Farid Manzur
Recuerdo que el
centro del poder territorial era la esquina, lugar donde todo habitante de la
calle debía llegar por lo menos una hora al día, entonces se mezclaban como en
un torbellino social, por lo menos tres generaciones, cada quien, en su espacio
de poder, los entrados en años, se ubicaban dentro de la terraza de la casa
esquinera, protegiéndose de la inclemencia del astro sol, los jóvenes, en el
cruce de las esquinas con el fin de poseer control panóptico de las calles que
confluyen en la esquina, su objetivo es no dejar escapar la salida a la tienda
u otra vivienda de las chicas, para piropearlas, silbarlas o acordar con la
mirada una cita en horas de la noche, por último los niños a quienes solo les
interesa ejecutar toda clase juegos de contacto principalmente, requieren más
espacios en el lugar, por ello, se toman el centro de la calle desprovisto de
la sombra de los primeros y segundos, les toca recibir los rayos solares; pero,
al parecer ello les es indiferente.
¿Qué tema
desarrollar en la tesis de maestría?, fue la segunda preocupación para decidir
entrenarme como geógrafo profesional, me acordé que en un tiempo de trabajo con
la secretaria de educación departamental estuve por la región del San Jorge,
visité los municipios de Montelibano, Puerto Liberador y San José de Uré, con
este último municipio quedé atrapado, sus hermosos paisajes, la cercanía con la
mina de níquel más grande del país y por supuesto sus pobladores, los cuales
poseen un acento lingüístico que evoca a las regiones del chocó y cauca
amalgamado con el acento paisa y costeño.
La forma de
asumir y vivir la vida con esa desprevenida aceptación positiva de los hechos
sociales y económicos, que no es la resignación cultural o producto del largo
proceso de dominación corporal y espiritual de auto negación étnica al que han
sido sometidos. Es adaptarse al momento social; existe una frase popular que da
cuenta de esa adaptación y es “al son que me ponen bailo”, puesto que su
experiencia de vida en medio de la guerra por el poder local y control geo estratégico de las vías de comunicación, la productividad de territorial
tanto agrícola como de extracción de minerales preciosos es abundante.
Investido con
libreta de apuntes, lápiz, taja lápiz, borrador, un teléfono celular, un GPS,
muchas dudas e incertidumbre por las situaciones imprevistas propias del
trabajo de campo, salí desde mi natal Santa Cruz de Lorica rumbo a San José de
Uré, la primera parada fue en la terminal de Montería, un segundo transporte
hasta el municipio de Montelibano y desde allí hasta San José de Uré, fueron
los veinte minutos más largos de mi vida pues la ansiedad del encuentro me
consumía al punto de morder mis uñas.
Al llegar me
dirigí hasta la casa del director núcleo educativo municipal, a quien le
comenté mi proyecto de investigación, me orientó diciéndome que su hermana
trabajaba de cerca con el tema afro en el municipio, además de ser docente en
el colegio San José, lo espere a que se alistara para ir al colegio.
En
aproximadamente treinta minutos estaba conversando con la docente María, una
mujer comprometida y apasionada con el levantamiento de la historia de sus
ancestros africanos. Me escucho con mucha atención, aprobó mi tarea
investigativa debido al interés de visibilizar la rica herencia social e
histórica de San José de Uré, de allí en adelante fue mi guía por la geografía
histórica social y física del poblado.
No fue nada
fácil descentrarme de los códigos territoriales y espaciales del Sinú, pero me
motivó un hecho en particular, emular el camino marcado por uno de los pioneros
de los estudios de negritudes en Colombia, como es Manuel Zapata Olivella, así,
obedeciendo a los ritmos propios de la investigación en geografía histórica, en
lo que respecta a la revisión bibliográfica y al trabajo de campo. Estos ritmos
fueron lentos y casi solitarios de la mirada de expertos de la ciencia
espacial, el “estar allí” (Geertz, 1997), explorando los territorios actuales
de San José de Uré con la mirada del pasado, en tanto. “En la geografía, la
idea de muchos es la de estudiar la dimensión espacial de fenómenos selectivos
como ocurrieron en el pasado. En este caso los datos son históricos, pero el
método de análisis es geográfico” (Rucinque, 2015, 11), involucro invertir años
en la búsqueda de las referencias históricas sobre el palenque de Uré,
reconstruir rutas de comunicación sobre el espacio geográfico a partir de las
pocas referencias escritas y por supuesto de las versiones de los informantes,
además de respetar las dinámicas de poder presentes en el territorio, algunas
visibles y otras invisibles para el forastero, en este punto entregar toda la
confianza a los guías es fundamental para el éxito de empresa exploratoria,
trazado de líneas y puntos espaciales directamente en el territorio estudiado.
COLECTIVO DE ESTUDIOS ESPACIALES, EDUCATIVOS