Bendición de los cielos
Que el rocío del cielo cubra tu frente,
como una corona de luz resplandeciente.
Que la tierra te ofrezca su fruto maduro,
Trigo dorado y vino seguro.
Que los pueblos te sirvan con honor y respeto,
y las naciones se inclinarán ante tu decreto.
Que seas señor, no por la fuerza ni por la guerra,
pero por gracia que el Altísimo encierra.
Los que te bendigan serán bendecidos,
y los que te maldigan serán heridos.
Porque en ti hay una promesa, hay un pacto sagrado,
un destino en lo alto, decretado por Dios.
Camina con confianza, bendito Jacob,
Que el cielo te guíe, que Dios te acompañe.
Tu herencia es grande, tu nombre es eterno,
Como una estrella que brilla en el reino eterno de la vida.